Este trimestre, el alumnado de Year 10 de Biología participa en un proyecto de ciencia ciudadana llamado Explorem l’Aire (Explorando el Aire, en catalán). Se trata de una iniciativa educativa y comunitaria diseñada para sensibilizar sobre la calidad del aire y para capacitar a los estudiantes a adoptar un papel activo en la mejora del entorno de sus escuelas. Desarrollado por la Generalitat de Catalunya con el apoyo de ISGlobal, el proyecto combina aprendizaje científico, participación ciudadana y acción local para abordar uno de los desafíos de salud urbana más urgentes de la actualidad: la contaminación atmosférica.
¿Cómo han encontrado información sobre la Calidad del Aire?
En el centro del proyecto se encuentra una investigación práctica sobre los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) en entornos escolares. Mediante el uso de sencillos tubos de difusión pasiva, los estudiantes aprenden a medir este contaminante, estrechamente relacionado con el tráfico rodado y conocido por afectar negativamente a la salud respiratoria y cardiovascular. Al recoger y analizar datos reales, los participantes se convierten en jóvenes científicos ciudadanos que aportan información valiosa para ayudar a las autoridades locales a mejorar las políticas ambientales y proteger la salud de la comunidad.


Ciencia Para Mejorar el Barrio: De la Concienciación a la Acción
El proyecto también proporciona al profesorado una guía completa que combina dos metodologías potentes: el Aprenentatge Servei (ApS, o Aprendizaje Servicio) y la Ciencia Ciudadana. El alumnado no solo adquiere competencias científicas —como formular una pregunta de investigación, interpretar resultados o comprender indicadores ambientales—, sino que también se le anima a reflexionar sobre cómo sus hallazgos pueden beneficiar a sus barrios. A través de este proceso, desarrollan responsabilidad, trabajo en equipo y una comprensión más profunda de la salud planetaria y la sostenibilidad.
En última instancia, Explorem l’Aire busca transformar la conciencia en acción. Hasta ahora, los estudiantes han realizado la investigación inicial, han colocado y recogido los tubos pasivos, y actualmente se encuentran en la fase de análisis. Los siguientes pasos incluyen procesar e interpretar los resultados para poder proponer posibles soluciones que mejoren la calidad del aire. Al vincular el aprendizaje con el impacto real, el proyecto capacita a las nuevas generaciones para imaginar y contribuir a ciudades más limpias y saludables.
por Núria Garcia y Sinead Kehoe, Departamento de Ciencias









